La victoria en el Clásico y el asalto al liderato ya forman parte del pasado para José Mourinho. En la mañana de este 29 de octubre, la Ciudad Deportiva de Valdebebas fue testigo de una sesión vespertina de altísima intensidad orientada específicamente a desactivar cualquier conato de relajación en la plantilla antes de afrontar una de las salidas más complejas del calendario liguero: Mestalla.
Obsesión con la pizarra: bloqueos, segundas jugadas y transición letal
Durante más de dos horas de entrenamiento táctico a puerta cerrada, el técnico portugués detuvo el juego en reiteradas ocasiones para corregir milimétricamente las marcas en el área. Con Yan Diomandé plenamente consolidado en el esquema de repliegue rápido y la gestión dosificada de Kylian Mbappé, Mourinho busca maximizar el rendimiento a balón parado, una de las grandes señas de identidad que históricamente han catapultado a sus equipos hacia el título.
«Mestalla no perdona a los soberbios. Si alguien piensa que por ganar en Barcelona ya somos campeones, se equivoca de escudo. El liderato se defiende en el barro y cada balón dividido vale una Liga».
José Mourinho, en la charla técnica de Valdebebas
El mensaje caló hondo en el vestuario. Jugadores veteranos y jóvenes trabajaron hombro con hombro en tareas de presión tras pérdida, evidenciando el compromiso innegociable que exige el líder blanco para mantener el pulso en lo más alto de la clasificación.